Anfibología

Anfibología como vicio de dicción

Anfibológica es aquella palabra o frase que tiene más de un sentido. Para entenderla de una manera más práctica, te propongo leer el siguiente diálogo:

—Ayer me encontré con don Luis cuando cruzaba el parque. Yo no tenía ganas de conversar con nadie, por lo que estaba detrás de una planta escondida. Pero, claro, el señor me vio. Me saludó y después contó que había tenido que ir a la farmacia a comprar champú para los piojos.
—¿A quién se le ocurre lavarles la cabeza a los piojos?
—Es lo que yo digo. Pero el pobre hombre estaba muy locuaz, aunque la verdad es que habló solo dos minutos.

Sintáctica y gramaticalmente, el texto es absolutamente válido. Sin embargo, nos quedan las siguientes dudas: ¿Quién cruzaba el parque, la narradora o don Luis? ¿Qué o quién estaba escondida, la narradora o la planta? Don Luis, ¿habló solamente unos minutos o habló dos minutos sin interlocutor? Y, ¿qué pasó con los piojos?

En la mayoría de los escritos, la anfibología debe evitarse. Ninguno de nosotros quisiera encontrarse con un texto médico o administrativo ambiguo, ¿cierto? La solución no es demasiado complicada, basta con cambiar algunas palabras o el orden de los términos en la oración.

—Ayer me encontré con don Luis, que cruzaba el parque. Yo no tenía ganas de conversar con nadie, por lo que me escondí detrás de una planta. Pero, claro, el señor me vio. Me saludó y después contó que había tenido que ir a la farmacia a comprar champú para los piojos [esto lo dejamos como está porque la anfibología tiene un sentido humorístico].
—¿A quién se le ocurre lavarles la cabeza a los piojos?
—Es lo que yo digo. Pero el pobre hombre estaba muy locuaz, aunque la verdad es que lo dejé hablar solo dos minutos.

Anfibología como recurso

Sin embargo, en algunos ámbitos la anfibología se utiliza como recurso; en especial en contextos ligados a lo artístico y al humor. A continuación, se incluyen algunos ejemplos (bastantes mejores que el mío de los piojos).

• «Cuando lo vi caminando / por la acera de enfrente lo fui llamando. /Primero hizo como Pilar Miró. / Después como Robinson Crusoe.»
Cuarteto de nos, Verano del 92
Aquí, la anfibología es fonética y se produce con la puntuación (que en una canción no se percibe) y con palabras homófonas, es decir, que tienen diferente significado, pero se pronuncian igual: Miró y miró, Crusoe y cruzó.

• Y yo, que nunca había / estado en una orgía, / quitándome las botas, /me dije: «Esta es la mía». / Y tanto que lo era, / la del tacón de aguja / era Maruja.
Joaquín Sabina, Pero qué hermosas eran
En este ejemplo, la anfibología se da por los significados distintos que tiene la frase «Esta es la mía», es decir, «esta es mi oportunidad» o «esta es mi esposa».

Para finalizar, compartimos otros dos ejemplos de este recurso, que los humoristas del grupo Les Luthiers utilizan con mucha frecuencia:

• Skinny Walrus le encomendó a Mastropiero que compusiera la música de fondo para una película que estaba filmando el célebre director Ralph Smith, la bestia abominable… el director… la película se llamaba El asesino misterioso.
Les Luthiers, El asesino misterioso

Este madrigal narra la simple historia de una moza que, luego de lavar la ropa en el arroyuelo, marcha al mercado donde compra una oveja. A la entrada del bosque se encuentra con un esbelto jinete que se enamora de ella… de la niña.
Les Luthiers, La bella y graciosa moza

Nuestra solamente lengua tiene una riqueza tal que los matices que les otorgamos a las palabras y a las expresiones pueden llevarnos a enviar un mensaje equívoco o a enriquecerlo. El contexto y un buen conocimiento del idioma nos ayudarán a que nuestras palabras tengan el significado que buscamos.

 


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